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  FICHA Nº 73
 
  Teñido de lana de oveja
con tintes naturales
 
 
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  Con tintes naturales se logran colores que aumentan la calidad y belleza de los tejidos. Corta la dependencia de anilinas químicas de alto costo, de colores muy fuertes y nocivas para la salud.

Descripción
Esta técnica soluciona el problema de la dependencia de la compra de anilinas químicas de alto costo, con colores demasiado fuertes y de gran impacto nocivo para la salud por contener sales de plomo y otros contaminantes, así como el escaso valor de la lana de oveja hilada sin teñir.

La técnica permite el logro de colores atractivos, con los cuales se pueden lograr productos de alta calidad y belleza, rescatando técnicas tradicionales que han dejado de usarse.

A modo de ejemplo se describe el teñido con cáscara de cebolla, que otorga color amarillo oro a 5 kg de lana. Se pone la cáscara de cebolla (150 gramos por cada 100 gramos de lana) en remojo durante 24 horas, en una olla de 20 litros con suficiente agua como para que cubra las cáscaras. Se coloca el alumbre (1 cucharada sopera/100 g de lana) y las madejas de lana en una olla de 50 litros, con agua suficiente como para que las cubra bien, y se calienta suavemente durante 30 minutos. En esta etapa la capacitadora propone además usar crémor tártaro, aunque el grupo actualmente no lo hace. Al mismo tiempo se ponen a hervir las cáscaras de cebollas en el agua del remojo durante 30 minutos, y al final se filtra. Se sacan las madejas sin escurrir y se colocan en el tinte (es importante que la lana y el tinte estén a la misma temperatura, aproximadamente 90 °C); se las deja otros 30 minutos, manteniéndolas a esta temperatura. Se revuelve con una caña o palo (nunca metal) en forma circular y suavemente, para que el tinte entre en contacto con toda la lana; luego se deja enfriar la lana en el tinte. Una vez bien fría la lana se enjuaga con abundante agua fría hasta que no le salga tinte y el agua salga limpia. Se agrega al agua enjuague o suavizante para la ropa (más o menos ½ tapita para 200 g de lana) y se escurre suavemente sin retorcer. Se seca la lana en la sombra, apoyada por su parte media (no colgada porque se estira) en cañas o palos. Se ovilla para que la lana no se enrule. Se vuelve a armar la madeja, se etiqueta y esta lista para la venta.

Contexto de uso
Esta técnica es utilizada por un grupo de hilanderos de aproximadamente 11 familias, pertenecientes al Dpto. Ancasti, provincia de Catamarca. La técnica esta en proceso de multiplicación ya que la experiencia es bastante nueva.

Los sistemas productivos son de 1 a 100 ha; la tenencia es precaria ya que es prestada por particulares o son sucesiones indivisas. Están ubicados en la zona de pastizal de altura de las sierras de Ancasti, a más de 1.000 msnm. El paisaje es quebrado, con numerosos cursos de agua. En este ambiente hay criadores de ovejas que venden la lana, generalmente sin hilar, y corderos. Otros rubros ganaderos que destinan para la venta son caprinos y vacunos; también producen hortalizas y huevos para autoconsumo. Las producciones familiares están principalmente destinadas al autoconsumo; los ingresos económicos de las familias son básicamente extraprediales. La producción ovina se realiza con animales criollos.

Desempeño
La evaluación que realizan los productores es que la técnica rescata la forma ancestral de realizar los teñidos. No hay que comprar los tintes, otorga mayor valor agregado al producto final, es fácil de realizar pero demanda más mano de obra que el teñido con anilinas. Aparecen algunas variaciones en los tonos debido a que se trabaja con materiales como hojas, partes de plantas, etc., que según el estadio fisiológico pueden generar variaciones en el tinte. La evaluación que realiza la capacitadora es que se logran mejores colores, un bajo costo y el aprendizaje y reconocimiento de plantas tintóreas de la región.

Anteriormente el teñido de lana era realizado, cuando se hacía, con anilinas compradas.

Las ventajas comparativas fundamentalmente se centran en la posibilidad de mejorar el acceso a la venta de los productos a través del plus que significa el teñido con tintes naturales.

Costo
Los únicos insumos que se debe comprar son cacerolas de aluminio de 30 litros de capacidad, con un costo de $ 100. Desde el interior del sistema productivo se debe proveer de lana sucia sin hilar (1 a 4 pesos por kg) y leña (una carga, $ 10). El material para generar el tinte es sin costo y se obtiene del monte o la huerta. Para garantizar el funcionamiento de la tecnología, periódicamente se debe comprar: alumbre ($ 7/kg), suavizante para la ropa ($ 4/l) y crémor tártaro ($ 35/kg).

Para incorporar la tecnología no se necesita ningún jornal adicional; para su uso cotidiano, para teñir 5 kg de lana, por ejemplo, se requieren 2 jornales para juntar leña y los materiales para los tintes, 2 jornales para la preparación del tinte y 1,5 jornales para el teñido, enjuagado, ovillado y enmadejado. Es decir un total de 5,5 jornales. Además, hay que sumar las 24 hs que hay que dejar en remojo el material tintóreo y las 24 hs, que demora la lana en secarse, para poder ovillar y enmadejar nuevamente.

Se requiere para su aplicación tres o cuatro jornadas de capacitaciones técnicas.

Resultados esperados
Los principales resultados productivos que se espera lograr a partir de su uso es la mejora en el acceso a la comercialización de la lana con un precio justo. Produce un impacto social positivo, ya que actualmente los productores están vendiendo el kilogramo de lana teñida con tintes naturales a $ 50, cuando la lana hilada sin teñir se puede vender a $ 15. Los indicadores que pueden constatar una mejora en la calidad de vida están en el mejoramiento de los ingresos de las familias. Por otra parte, al ser una técnica del tipo artesanal, fomenta la asociación de los productores para cumplir con las demandas del mercado; también, para regular las variaciones en el color que puedan surgir, los pedidos grandes se tiñen todos juntos para uniformizar el color de cada partida.

No produce ningún impacto ambiental negativo, salvo en la situación en que se masificara la técnica y aumentara la demanda del producto, que por consecuencia, aumentaría la presión sobre el monte para extraer leña; también si se extraen raíces de vegetales en forma indiscriminada. Asimismo habría que evaluar en el futuro el uso de cocinas que hagan más eficiente el uso de leña para el proceso.

Adaptación
La tecnología es lo suficientemente flexible como para adaptarse a distintas situaciones, ya que requiere un muy bajo nivel de insumos externos. La infraestructura y las herramientas necesarias son muy pocas, y no presenta características que limiten o dificulten su incorporación a los sistemas productivos de los pequeños productores.

Institución
El PSA PROINDER no generó la tecnología, pero propició que la artesana Ema Casullo transmitiera su saber a los grupos interesados. En este momento los referentes por el tema son la artesana mencionada y los integrantes del grupo Hilados de La Cumbre. La difusión se realiza a través de intercambios de experiencias, ferias de exposición de productos y capacitaciones.

Para mayor información contactar con:
Programa Social Agropecuario de Catamarca
psacat@arnet.com.ar

 

 
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